Empresas más inteligentes

Internet de las cosas (IoT) se basa en la combinación de la inteligencia de un dispositivo y su conectividad a través de M2M (máquina a máquina) permitiendo su monitorización en tiempo real y su retroalimentación. La primera ventaja de la conexión de un producto inteligente es la mejora en la experiencia del usuario. Por ejemplo, pagar bienes de máquinas expendedoras a través del teléfono móvil o las nuevas funcionalidades del coche conectado tales como desbloqueo remoto, recuperación por robo, navegación y entretenimiento a bordo. En la electrónica de consumo, los televisores con acceso a contenidos web, juegos de consolas conectadas, cámaras de fotos que cargan automáticamente el contenido a la nube o gafas de vídeo como Google Glass. Otra importante ventaja es la de permitir relaciones más estrechas con los clientes. En muchos casos, las empresas que anteriormente tenían poca cercanía con sus usuarios finales son capaces de construir una relación directa. Una de las razones por la que los fabricantes de automóviles valoran la conexión del vehículo es porque proporciona un vínculo directo entre la marca y el cliente, sin la intermediación de la concesionaria. En algunos casos la motivación esta basada en agilizar procesos y reducir costes mejorando la eficiencia. Algo tan simple como el control del nivel de un depósito remoto (ejemplo aceite o de gas) puede dar lugar a importantes ahorros de costes en términos de los procesos de logística y transporte. O como la monitorización de la climatología y del grado de humedad del terreno que permite efectuar un riego de precisión. En los ambientes sanitarios, controlar al paciente desde el hogar mejora los resultados y reduce los costes. Pronto será habitual hacer electrocardiogramas, medir el azúcar en sangre, la saturación de oxígeno o la capacidad pulmonar y transferirlo al personal médico desde un dispositivo móvil.

Quizás el impacto más importante es el de facilitar nuevos modelos de negocio. Esto abre oportunidades para muchos sectores empresariales dónde la conectividad agrega mucho valor a los productos existentes, como los sistemas de seguridad inteligentes que pueden enviar alertas o imágenes desde cámaras de video a nuestro móvil. O la gestión a distancia sobre cuándo, cuánto y cómo se debe regar o aplicar tratamientos fitosanitarios o que fertilizantes se debe suministrar para mejorar una producción agrícola. Según Gartner, en el año 2020 el impacto económico de la IoT rozará los 1,4 billones de euros, dónde una parte importante de este crecimiento proviene de la industria, donde el proceso de fabricación  conectado se conoce como IoT Industrial. Para muchos, la Tercera Revolución Industrial ya habría comenzado.

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