El salpicadero bajo control

Capaces de aparcar o de circular de manera autónoma, con nuevas pantallas y tableros, nuevos parabrisas con sensores incorporados y espejos retrovisores con pantallas, la industria automotriz ha evolucionado de manera sorprendente en los último años.
El fenómeno de Internet de las Cosas ya incluye a las automotrices que empiezan a jugar un rol destacado dentro de este ecosistema con desarrollos que incluyen nuevos sensores y mayor capacidad de procesamiento favoreciendo el acercamiento de compañías tecnológicas a las marcas de vehículos y viceversa. En el mercado de “autos conectados” - vehículos capaces de optimizar su funcionamiento y  mantenimiento, así como la comodidad y el confort de los pasajeros que utilizan sensores de a bordo y conectividad a Internet - los fabricantes de automóviles y las empresas de tecnología han comenzado a asociarse para incorporar características en nuestros coches que normalmente usaríamos en los teléfonos inteligentes.
Se estima que en 2020 una gran mayoría de los autos fabricados tendrá el hardware necesario para conectarse a Internet. Pero la gente no quiere estar conectada con su coche, quiere estar conectada con su entorno de la manera habitual en cualquier parte. Un estudio de Accenture de 2014* muestra que al 61% de las personas les resulta esencial o importante tener el mismo sistema operativo en el salpicadero que en sus dispositivos. Así surgen Android Auto de Google y CarPlay de Apple. Ambas compañías han presentado sus respectivas plataformas y algunas marcas - como Hyundai – a través de su pantalla Display Audio, han presentado su integración que permite a los conductores enchufar sus móviles al puerto USB del vehículo y luego emular las aplicaciones de navegación, audio y otras en la pantalla del coche. Habrá que observar en el futuro próximo si los fabricantes de automóviles insisten en tener un control total sobre la funcionalidad del coche, es decir a través de aplicaciones integradas en los vehículos. Mientas las personas reemplazan sus teléfonos inteligentes en promedio cada 2 años, se incrementan los años de garantía de los coches, por lo que toda una vida de 10 años no sería sorprendente.
Las probabilidades están en contra de los fabricantes de automóviles como controladores de las aplicaciones y guardianes de la seguridad del conductor, dónde es de esperar la generalización de pantallas en los automóviles integradas con los dispositivos móviles, área que dominan sin duda -  al menos de momento -  Apple y Google.

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