La tecnología NFC entra de lleno en nuestro móvil

Si bien los sistemas ‘contactless’ no son nuevos,  su uso en telefonía móvil sí y, lo que es más interesante, se puede aplicar al pago de servicios. Permiten que dos dispositivos interactúen a una distancia entre 2 y 4 centímetros.

Las nuevas tecnologías siempre nos están sorprendiendo. Cuando estamos inmersos en los códigos QR y su aplicación en miles de soportes y formatos publicitarios, llega una nueva forma de comunicación que está despegando en estos momentos: El estándar NFC. ‘Near field communication’ –en siglas, NFC- permite que dos dispositivos puedan comunicarse sin tocarse, a una distancia entre 2 y 4 centímetros e intercambiarse datos. Estos dos dispositivos pueden ser dos móviles, un móvil y una pasarela de pago, una tarjeta de plástico, la cancela para acceder al metro o a un avión, etc. Partimos del hecho de que la tecnología NFC no es nueva, lo que sí es nuevo es su aplicación en el móvil y aunarlo con la posibilidad de realizar transacciones comerciales. Dada la penetración del móvil en nuestra sociedad, no es de extrañar que empresas, instituciones y entidades bancarias tengan un gran interés en incorporar al teléfono los servicios que ofrecen. En palabras de Alberto López González, responsable de desarrollo de negocio en medios de pago de Telefónica, “hay mucho interés tanto en Europa como en Hispanoamérica, especialmente en aquellos lugares donde la penetración del móvil es mayor que el uso de tarjetas bancarias. Todos llevamos el móvil y las empresas desean mejorar sus servicios a los clientes”.

Seguridad y funcionamiento

En el ecosistema del sistema NFC intervienen una serie de actores que interactúan para lograr ofrecer este servicio al usuario. Primero, necesitamos dos dispositivos con aplicación ‘contactless’, es decir, de un lado el teléfono móvil (que debe contar con este servicio o con un adaptador que le permita interactuar con dispositivos NFC) y, de otro lado, otro aparato receptor de la petición del móvil, que puede ser otro móvil, una cancela para acceder al metro o a un avión, una marquesina inteligente, un lector en un poster, una terminal de punto de venta, etc. Dentro del móvil, encontramos dos elementos que garantizan el procesamiento de la información: La tarjeta SIM y el TSM.

La tarjeta SIM es tan segura y estable como los chips que nuestras tarjetas bancarias, al contar con un sistema estandarizado.  Alberto López nos recuerda que, hasta el momento, nunca han sido hackeada, ya que la clave de la SIM la guarda el operador. El TSM (‘trusted serviced manager’) es el sistema que gestiona las diversas aplicaciones que alberga la tarjeta SIM que funcionando bajo NFC y garantiza que estén siempre disponibles. En resumen, conecta las apps del móvil con la nube donde se encuentra el servicio al que desea acceder el usuario. Muchos datos delicados a los que acceden demasiadas entidades, algunas de ellas competidoras.  La seguridad es, sin duda, un tema de extraordinaria importancia en la que operadoras, bancos y fabricantes de chips están especialmente implicados y que abarca, no solo el posible robo de datos sino además que nuestra tarjeta SIM esté disponible siempre, que su provisión de datos dinámica se realice con éxito y que cuente con la posibilidad de bloquear servicios. A través de un sistema de claves, el TSM gestionará tanto el elemento seguro (la SIM) y la app (la ‘wallet’ o billetera virtual) gestora del servicio NFC. En este sentido,  la mayoría de las empresas han optado por ofrecer una presentación tipo billetera o ‘wallet’ en la que el usuario saca – de manera virtual – su tarjeta bancaria, su tarjeta de puntos, su billete de autobús o la llave para acceder a su habitación de hotel.

López asegura ante la pregunta ¿qué pasa si pierdo mi móvil? tenemos que tener la más absoluta de las tranquilidades.  Este responsable de Telefónica indica que “el nivel de seguridad de mi móvil es mayor que el de mi cartera”. En el caso particular de Telefónica, que ofrecerá su propio ‘wallet’, dicha aplicación están pasando, en estos momentos,  todos los certificados tanto de Visa como de Mastercad para que cumpla todos los requisitos de seguridad. “Si a esto añadimos que el propio terminal tiene la posibilidad de ponerle un pin, el acceso al ‘wallet’ tendrá su pin y, si pagamos con una tarjeta de crédito, tenemos que teclear otro pin”, podemos confirmar el esfuerzo de la industria y agentes implicados para ganar la confianza del usuario. “Su seguridad es máxima”, nos confirma.

El mercado se mueve

Dada la versatilidad de la tecnología y la amplia difusión que tiene en España la telefonía móvil, con más de 58 millones de líneas móviles (CMT, marzo 2012), las posibilidades de negocio con el uso del sistema NFC son muy atractivas. Así, las entidades bancarias ya están trabajando para ofrecer servicios de pago mediante sistemas ‘contantless’,  esto es, tarjetas con sistema NFC que permite hacer pagos inferiores a 20 €. Para cantidades superiores, será necesario pagar con las tarjetas bancarias actuales o con el móvil y en ambos dispositivos será necesario introducir el pin. El todopoderoso buscador Google ha desarrollado ya su propia app, ‘Google Wallet’, exclusivo de Estados Unidos y compatible con MasterCard que está adscrito a un sistema de ‘couping’ que permite comprar ofertas en los negocios cercanos al usuario. También los fabricantes de teléfonos están incorporando poco a poco esta tecnología en sus terminales: Blackberry ya lo ofrece y Samsung, próximamente. La incógnita del mercado es la compañía Apple, que aún no ha definido su posición respecto a NFC.

Una oportunidad, sin duda, para las empresas IT que pueden ampliar su cartera de servicios con servicios NFC a sus clientes. En este sentido, las aplicaciones NFC pueden ser tan amplias como nuestra imaginación: Desde posters inteligentes que nos permiten descargar una aplicación en el momento, audioguías en museos y aeropuertos, lectores de textos para personas invidentes, descarga de cupones desde una marquesina de autobús… Si bien las transacciones bancarias exigen un nivel de seguridad máximo, podemos utilizar el sistema NFC en múltiples ideas y acciones comerciales que, al no implicar pago ninguno, su implantación es sensiblemente menos costosa.

La compañía española Telefónica no se ha quedado atrás y lleva 3 años trabajando para el desarrollo de la tecnología NFC. Comenzó en un proyecto pionero en Europa en la localidad catalana de Sitges (2010) en el que se distribuyeron 1.500 móviles NFC con los que se podían comprar en las tiendas de la localidad. La acogida fue tal, que como indica Alberto López, “el servicio, de hecho, lo siguen utilizando por las personas y comercios que participaron en esta experiencia piloto”. De ahí se pasó a las propias oficinas de Telefónica que tiene en Madrid, en el que se eliminaron las tarjetas de plástico del personal para que todo el mundo pudiera acceder al recinto empresarial con el móvil.

Actualmente, en Asturias se está realizando una experiencia precomercial en su consorcio de transportes, que engloba autobuses urbanos e interurbanos, trenes y tranvías, mediante el cual se puede adquirir el título de transporte con el móvil y acceder al mismo aproximando el móvil a la cancela o dispositivo habilitado a tal fin, incluso apagado. En palabras de este responsable de Telefónica, aunque el modelo de negocio está todavía abierto, la operadora está desarrollando un ‘wallet’ neutral, para que todo aquel que lo desee pueda unirse a este negocio, sin ningún coste para el usuario final. Es necesario, no obstante, que haya una renovación de los móviles, que estima que se logrará en torno a 2 años, si bien considera que el uso de NFC será masivo dada la sencillez de su uso y al versatilidad de aplicaciones (pagos, transporte, hoteles, bibliotecas, entradas, etc) que nos llevará a no coger la cartera porque, en el móvil, lo tengo todo.

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