Al volante del Smart eléctrico 2017

En el próximo mes de junio llegará a los concesionarios la variante eléctrica del Smart. Cuesta creer que es la cuarta generación del Smart eléctrico. En realidad hubo dos primeras generaciones de producción muy limitada (100 unidades la primera y  2.000 la segunda) y no sería a partir de la tercera cuando se incrementó la producción.
Ahora llega esta cuarta  que está disponible no solo en el Fortwo coupé, sino también el Forfour, en el Smart de cuatro puertas. En e-volucion nos hemos puesto al volante de ambas versiones.
Su motor (derivado del que lleva el Renault Zoe)  da 82 CV de potencia, es decir 7 CV más que el  Smart eléctrico anterior (vendido entre 2012 y 2016). La batería tiene la misma capacidad que la anterior (17,6 kWh) pues según la marca tras analizar el uso de propietarios del anterior Smart eléctrico, con esta autonomía es suficiente para el uso que hacen del coche.
Lo que sí han hecho en Smart es reducir dos aspectos: el tiempo de recarga y el peso.
Lo primero, el tiempo de recarga : todos los modelos incorporan de serie un nuevo y potente cargador de a bordo. En EE. UU. y Gran Bretaña el tiempo de recarga es de 2,5 horas, lo que significa que se ha reducido a la mitad si lo comparamos con el modelo anterior. Mediante la aplicación «smart control», el proceso de recarga se podrá supervisar a distancia y podrán controlarse muchas otras funciones tales como la recarga inteligente.
Hay un acuerdo con Endesa y Smart. Gracias a este acuerdo cuando se compra un Smart eléctrico  se adquiere el  suministro e instalación, por parte de Endesa, del equipo de recarga, con una garantía de dos años. Y durante la campaña de lanzamiento, este pack de instalación de equipo de recarga será gratuito.
Además se ha creado una tarifa en exclusiva, la TEMPO ZERO SMART por parte de Endesa: los usuarios de smart podrán beneficiarse a precio cero de 1.200 kWh al año a 0 €/kWh para las cargas entre la 1 y las 7 de la mañana, lo que supone disponer de, aproximadamente, 10.000 km/ año de forma gratuita.
A finales de 2017 se ofrecerá opcionalmente un cargador rápido especialmente potente de 22 kW. Este permitirá la recarga del smart electric drive en mucho menos tiempo: en menos de 45 minutos  (0-80%), siempre que sea posible la recarga con corriente trifásica.
Segundo aspecto es la reducción del peso en  20 kilos: ahora la batería pesa 160 kilos. Deutsche ACCUmotive, empresa que pertenece al Grupo Daimler y que fabrica la batería, para adelgazar estos kilos ha  trabajado en el empaquetamiento de las celdas, en el sistema de refrigeración y en la carcasa de acero que protege a la batería.
El Smart de esta última generación (presentado en 2015) ha dado un importante paso  gracias a un chasis más efectivo, frenos más eficaces y por fin un nivel de confort correcto. La versión eléctrica incluso mejora estas cualidades. Gracias a su pesada batería implantada en el chasis (bajo los pasajeros), el centro de gravedad está más bajo que la versión de motor térmico  mejorando así el comportamiento. Es asombroso como el Smart eléctrico se pega al asfalto, incluso cuando en curva hemos forzado bastante la situación, como si fuera un kart.
Si ya el Smart térmico permite movernos con facilidad, con su diámetro de giro ultracorto  (6,95 m) gira casi sobre sí mismo, y de forma  ágil en ciudad, aún más el eléctrico. La propulsión eléctrica potencia estas sensaciones gracias a un par disponible de inmediato. Así el  Smart ED (por Electric Drive) acelera de 0 a 60 km/h en solo 4,9 s (11,5 segundos pàra llegar a  100 km/h). El silencio del sistema eléctrico y la ausencia de vibraciones participan en el placer de conducción que ofrece. Si criticamos una suspensión algo seca a baja velocidad pero se han tenido que  ajustar muelles y amortiguación al incremento de peso (130 kilos) que conlleva la incorporación  del conjunto eléctrico.
En carretera el confort es un poco mejor, es estable  y la velocidad máxima está autoliomitada a 130 km/h. En realidad el marco para el que está pensado el Smart es la ciudad  y las zonas del entorno  por evidentes razones de autonomía.
El ForFour con una distancie entre ejes más larga  en relación al ForTwo ofrece una mayor estabilidad en su comportamiento al movernos por las  rondas y autovías en el entorno de la ciudad,  y una muy ligera menor agilidad entre calles aun siendo mucho más manejable en ciudad que cualquier otro rival: su radio de giro es de 8,65 metros, que es una cifra que está muy bien. Al ir también el motor atrás, las ruedas de delante giran mucho más.
También la amortiguación resulta dura a baja velocidad pero se nota menos que el Fortwo: las sacudidas  son en los violentas en los badenes ralentizadores que invaden muchas calles.
La autonomía es oficialmente menor: la del dos puertas es de 155 y la del cuarto de 150 kilómetros. En realidad es de unos 10 kilómetros menos. Es un poco sorprendente pensando que el Forfour está mejor adaptado para moverse por el entorno de la ciudad (siempre se gasta más batería en carretera que entre calles) pero la marca siempre responde que es una autonomía suficiente. La verdad es que en la toma de contacto que hemos realizado entre ambos modelos hemos callejeado bastante y circulado por autovía unos 10 kilómetros  (como en una jornada habitual de muchos conductores) y nos sobraba más del 60% de carga. La clave en los eléctricos es conocer siempre muy bien que distancias recorremos diariamente. A la vista de las cifras obtenidas podemos hablar de una autonomía real en torno a unos 100 a 120 kilómetros en ciudad.
En cuanto a los precios recomendados son  para el Fortwo coupé  de 23.302 € , para el Fortwo cabrio  de 26.730 €, y para el Forfour de 23.966€. En función de los planes de ayuda que puedan venir, estas cifras se reducirían.

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