Blanqueamiento por Led

¿Por qué debes hacerte el blanqueamiento dental en una clínica?

Son muchas las soluciones que puedes encontrar en el mercado para blanquear los dientes. Sin embargo, los expertos recomiendan hacerlo en una clínica dental, bajo supervisión de un dentista. Te explicamos por qué.

Tener los dientes blancos es una señal de belleza y de cuidado personal. Pone de manifiesto que la persona se cuida y cuida su aspecto.

En la antigua Roma ya se frotaban los dientes con bicarbonato sódico, para tenerlos más blancos. Pero es en el siglo XX cuando se desata la obsesión por tener una dentadura radiante.

La llegada del cine en color influye en ello. Técnicas como el Tecnicolor acentuaba el contraste de los colores en las películas. Tanto es así, que en todo el mundo, los espectadores veían en las salas de cine a las actrices y a los actores de Hollywood con una sonrisa brillante, casi cegadora.

La publicidad acentúa ese rasgo. Especialmente los anuncios de televisión. Exhibir una bonita sonrisa blanca es un detalle elemental para que un anuncio funcione.

El mundo del cine y del espectáculo llevaba tiempo aplicado soluciones de estética dental. Tratamientos a los que podían acceder otros afortunados que se lo podían permitir, Es a finales del siglo XX que muchos de estos tratamientos se popularizan y llegan a las clínicas dentales, siendo accesibles para todo el mundo.

La preocupación de la gente por tener una dentadura más blanca y más bella crea una necesidad y abre un nicho de mercado. La de los productos y soluciones blanqueadores. Siempre ha habido soluciones para tener los dientes más blancos, son los remedios caseros, pero ¿son seguros? Por otro lado, la industria no para de sacar al mercado pastas dentífricas blanqueadoras y otras alternativas cosméticas. ¿Son efectivas? Lo vemos a continuación.

Los remedios caseros son agresivos.    

La revista Healthline habla de algunos de estos remedio caseros. Uno de ellos es el enjuague con aceite. Especialmente, aceite de coco.  Esta práctica consiste en mantener aceite vegetal en la boca durante unos minutos para reducir bacterias y mejorar la higiene oral. Aunque puede ayudar a disminuir la placa bacteriana o la inflamación de las encías, no hay evidencia sólida de que blanquee los dientes. Su principal ventaja es que no resulta agresivo para el esmalte, pero su efecto estético es limitado.

Otro remedio habitual es el uso de bicarbonato de sodio. Se trata de una sustancia ligeramente abrasiva que ayuda a eliminar manchas superficiales. Además, crea un entorno menos favorable para las bacterias. Sin embargo, su uso frecuente puede desgastar el esmalte dental, ya que como hemos dicho, es un elemento abrasivo. Hay que tener cuidado con él, especialmente, si se aplica con demasiada fuerza o de forma continuada. Ya que puede ir abriendo grietas en el esmalte dental que pueden generar hipersensibilidad dental.

El tercer método es el empleo de agua oxigenada, conocida por su capacidad desinfectante y su efecto blanqueador. En concentraciones bajas puede utilizarse como enjuague bucal o mezclarla con bicarbonato, para fabricar una pasta de dientes casera. Sin embargo, su uso excesivo puede provocar irritación en las encías y aumentar la sensibilidad dental. Además, el agua oxigenada por sí sola no ha demostrado ser especialmente eficaz para blanquear los dientes.

En el mejor de los casos, estos remedios pueden ofrecer algunas pequeñas mejoras, pero no sustituyen a los tratamientos profesionales y deben utilizarse con precaución para evitar dañar el esmalte.

Las pastas dentales blanqueadoras son ineficaces.

Así lo pone de manifiesto un anuncio que hizo la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) en un análisis comparativo que hizo de 13 de las pastas de dientes blanqueadoras más populares que se venden en el mercado.

Para ello, aparte de realizar una investigación clínica en laboratorio, determinando los ingredientes reales de cada pasta, su proporción y la interrelación entre ellos, la OCU sometió a 30 voluntarios a probar estos productos, cepillándose los dientes cada día con estas pastas y llevando un control meticuloso de su evolución.

El seguimiento permitió observar cambios reales en el color dental, aunque los resultados fueron bastante moderados. En la mayoría de los casos, los participantes experimentaron una ligera mejora estética, con una variación de uno o dos tonos como máximo. Esta diferencia, aunque visible en condiciones controladas, resulta mucho más discreta en la vida cotidiana y queda lejos de las expectativas que suelen generar las campañas publicitarias.

Otro aspecto relevante del estudio fue el análisis del nivel de abrasividad de estas pastas. Este punto preocupa especialmente a los profesionales, ya que ciertos componentes pueden desgastar el esmalte si se utilizan de forma continuada. En este sentido, los resultados fueron tranquilizadores. Las formulaciones actuales han evolucionado y, en general, presentan un nivel de abrasión más bajo que el de productos similares que se vendían hace años. Esto indica que los fabricantes han ajustado sus fórmulas para hacerlas más seguras.

Aun así, es importante tener en cuenta que siguen actuando de forma similar a una pasta convencional. Su efecto principal consiste en eliminar manchas superficiales y aportar mayor brillo, más que en modificar el color natural del diente en profundidad.

Este tipo de dentífricos puede mejorar ligeramente la apariencia de la sonrisa, pero no produce un blanqueamiento significativo. Su efecto es más estético que transformador y debe valorarse con expectativas realistas.

Ojo con los productos novedosos del mercado.

En la actualidad se están vendiendo productos y kits blanqueadores, para usar en casa, que prometen unos resultados impresionantes y que muchos de ellos simulan los tratamientos que se usan en las clínicas dentales. El periódico El País advierte que hay que tener cuidado con ellos. Pueden llegar a ser peligrosos para la salud dental.

Si analizamos este tipo de productos, vemos que la industria cosmética ha adaptado los tratamientos de blanqueamiento dental profesionales para su uso en casa. Sin embargo, lo ha hecho eliminando un elemento clave: la supervisión de un especialista. Esta diferencia es fundamental, ya que el control clínico permite ajustar el tratamiento a cada paciente y prevenir los efectos secundarios.

Una de las opciones más popular son los kits de blanqueamiento con férulas y gel. A diferencia de los tratamientos profesionales, estas férulas no están hechas a medida, lo que provoca un ajuste impreciso. Esto puede generar una distribución irregular del producto, irritación en las encías e incluso pequeñas alteraciones en la posición de los dientes si se usan de forma prolongada. A ello se suma la ausencia de seguimiento sanitario, lo que incrementa el riesgo de molestias como sensibilidad dental al frío o al calor.

Otra de las soluciones novedosas, que se presenta como una opción revolucionaria, los sistemas con luz LED prometen potenciar el efecto del gel blanqueador. Sin embargo, su eficacia es discutida, ya que la luz no siempre se distribuye de manera uniforme. Algunos usuarios experimentan molestias e hipersensibilidad dental tras su uso.

El principal riesgo de estas soluciones es la falta de control profesional, lo que puede traducirse en serios daños en la salud de nuestra dentadura.

Los tratamientos en las clínicas dentales.

Frente a todas estas soluciones nos quedan los tratamientos estéticos que se aplican en la clínica dental. Los odontólogos de H.Q. Tenerife, una clínica dental de la isla canaria, que presta una atención especial a sus tratamientos estéticos, subrayan que lo más importante de las soluciones que se aplican en las clínicas dentales es que se antepone la salud a la estética.

Un dentista no va a aplicar un paciente un tratamiento que pueda dañino para sus dientes. Por eso, antes de intervenir, hace una inspección del estado de salud de la boca y de la dentadura y de la densidad del esmalte dental.

Una vez opta por un tratamiento, lo ajusta a las características del paciente y hace seguimiento. Estos son los dos tratamientos blanqueadores que más se utilizan en las clínicas dentales:

  • Blanqueamiento por LED.

Se trata del método que ofrece resultados más visibles en menos tiempo dentro de los tratamientos de estética dental. En pocas sesiones es posible conseguir un aclarado notable del color, siempre bajo la supervisión de un profesional.

A comienzos del siglo XXI ganó popularidad el blanqueamiento con láser, ya que prometía cambios muy rápidos, incluso en una sola sesión. Sin embargo, con el tiempo se comprobó que podía resultar demasiado agresivo para el esmalte dental. Por este motivo, los especialistas optaron por sustituirlo por sistemas de luz LED, que actúan de forma más controlada. Aunque requieren más sesiones para alcanzar el mismo resultado, son menos invasivos y respetan mejor la estructura del diente.

Este tratamiento se realiza en la clínica dental y cada sesión suele durar alrededor de una hora. El procedimiento comienza con la aplicación de un gel blanqueador sobre la superficie de los dientes. Este gel contiene agentes como peróxido de carbono o peróxido de carbamida, que actúan sobre las manchas y alteraciones del color.

Una vez aplicado, el odontólogo utiliza una lámpara LED que activa los componentes del gel. Esta luz acelera el proceso químico de oxidación, ayudando a descomponer las partículas responsables de la coloración dental. El número de sesiones dependerá del tono inicial del diente y del resultado que se quiera conseguir.

Durante todo el proceso, el especialista controla la evolución del tratamiento para evitar dañar el esmalte y minimizar la sensibilidad. Aun así, conviene tener en cuenta que los efectos no son permanentes. Con el paso del tiempo, y dependiendo de los hábitos del paciente, puede ser necesario repetir el tratamiento para mantener el resultado.

  • Blanqueamiento con férula.

El blanqueamiento con férula es uno de los tratamientos más utilizados en odontología estética para aclarar el tono de los dientes de forma progresiva y controlada. A diferencia del blanqueamiento con LED que se realizan íntegramente en la clínica, este sistema combina la comodidad del tratamiento en casa con el seguimiento profesional del dentista, lo que garantiza tanto la eficacia como la seguridad del proceso.

Todo comienza con una evaluación previa en consulta. El odontólogo examina el estado general de la dentadura, comprueba la salud de las encías y determina si el paciente es apto para iniciar el blanqueamiento. A partir de ahí, se toman las medidas precisas de la boca para fabricar una férula personalizada. Esta pieza, hecha a medida, encaja perfectamente sobre los dientes, lo que permite aplicar el tratamiento de manera uniforme y evitar filtraciones del producto.

El paciente recibe también el gel blanqueador, normalmente formulado a base de peróxido, junto con instrucciones claras sobre su uso. El procedimiento suele realizarse por la noche: se coloca una pequeña cantidad de gel en el interior de la férula y se mantiene puesta durante varias horas, habitualmente mientras el paciente duerme. Durante ese tiempo, el producto actúa sobre las manchas del esmalte mediante un proceso químico que descompone los compuestos responsables de la coloración.

Una de las claves de este método es la regularidad. El tratamiento se extiende durante días o semanas, dependiendo del grado de blanqueamiento deseado y de la respuesta de cada paciente. Paralelamente, se realizan revisiones periódicas en la clínica, donde el especialista controla la evolución, ajusta las pautas si es necesario y se asegura de que no aparezcan efectos secundarios adversos, como sensibilidad dental.

Aunque los resultados no son tan inmediatos como con el blanqueamiento por LED, el blanqueamiento con férula ofrece una gran ventaja: permite un aclarado progresivo, más respetuoso con el esmalte y mejor adaptado a las necesidades individuales del paciente. Además, en algunos casos puede combinarse con sesiones de blanqueamiento por LED para potenciar el resultado final, logrando una sonrisa más luminosa de forma equilibrada y segura.

Muchas veces es el propio odontólogo el que recomienda este tratamiento al paciente; ya que dependiendo del estado de la dentadura, prefiere prevenirse de posibles daños para el esmalte dental.

Sabemos que el blanqueamiento por LED resulta más atractivo. A todos nos agrada ver que nuestros dientes salen más blancos al abandonar la clínica. Pero, como estamos viendo, lo más importante es la salud y la seguridad. Y eso es lo que vamos a tener en una clínica dental y no si intentamos blanquear los diente por nuestra cuenta.