Llevo tres años siendo autónoma y ya estoy hasta el moño de serlo, y de verdad que no te exagero. Me voy a dar de baja porque, sinceramente, no puedo más con esta sensación constante de trabajar para sobrevivir. Y cuando hablo con otros autónomos, con camareros, diseñadores, repartidores, gente que vende cosas online, fotógrafos, peluqueras o cualquier persona que intenta ganarse la vida por su cuenta, veo exactamente la misma cara de agotamiento en ellos que en mí misma.

Y no es porque no queramos trabajar, porque el español trabaja muchísimo. El problema es que aquí parece que cuanto más intentas salir adelante, más te castigan. Todo es pagar, todo son cuotas, impuestos, gestiones, sustos, cartas, trámites y números que no paran de subir. Te levantas pensando en facturas y te acuestas pensando en Hacienda. Y eso es totalmente agotador, sobre todo para pequeños autónomos que ganamos lo JUSTO para vivir.

Muchas veces, desde fuera, parece que ser autónomo es “tener libertad”. Y sí, libertad tienes… libertad para trabajar los domingos, para contestar mensajes a las once de la noche y para vivir con miedo a no llegar a final de mes. Porque nadie te asegura nada. Si un mes ganas poco, pagas igual. No te van a decir: “Oye, como has ganado poco, no pagues este mes”, eso no existe. Si te pones malo, mala suerte, tienes que trabajar igual si quieres seguir comiendo. Si un cliente desaparece sin pagar, el problema es tuyo, no suyo, porque tú eres el que no va a cobrar ese trabajo. Y mientras tanto, el Estado sigue llevándose parte de lo poco que consigues mes a mes.

Lo peor es cuando haces cuentas y te das cuenta de que trabajas muchísimo para quedarte con una cantidad ridícula. Hay meses donde no llegas ni a 700 euros limpios, como yo, y aun así tienes que pagar la cuota de autónomo, el IVA, el IRPF, al gestor, la gasolina, las herramientas que uses o lo que necesites para seguir trabajando. Es una sensación horrible, no te la recomiendo para nada si estás pensando en hacerte autónomo.

Yo entiendo perfectamente por qué tanta gente está quemada en España, porque la sensación constante es que nos exprimen hasta dejarnos secos.
Y encima parece que tienes que dar las gracias.

¿Qué es realmente ser autónomo?

Ser autónomo parece ser simplemente que “trabajas para ti”. Ya, ojalá fuese solo eso. La realidad es muchísimo más pesada. Ser autónomo significa que tú eres la empresa, el trabajador, el contable, el servicio de atención al cliente y el que se come todos los problemas cuando los hay. Si entra dinero, perfecto. Si no entra, te fastidias igual porque los pagos siguen llegando y tú tienes que hacerte responsable de ellos. Si no es con el dinero de la empresa porque no has conseguido nada ese mes, tienes que responder con tu propio dinero, porque Hacienda no te lo va a perdonar por no haber ganado suficiente.

Los principales pagos de los que hay que hacerse cargo son estos:

• IVA: el impuesto que cobras en las facturas y luego entregas a Hacienda. El problema es que muchas veces ni siquiera has cobrado todavía y ya te lo están reclamando.
• IRPF: otro porcentaje que desaparece directamente de lo que gano. Trabajas más y aun así ves menos dinero en tu cuenta.
• Cuota de autónomos: pagues mucho, poco o directamente no hayas ganado casi nada ese mes, la cuota sigue ahí esperando.
• Declaraciones trimestrales: cada pocos meses toca volver a hacer cuentas, revisar papeles y cruzar los dedos para no equivocarte.
• Gastos de gestoría: porque llega un punto donde necesitas ayuda sí o sí para no perderte entre tantos trámites.
• Comisiones bancarias, programas de facturación y herramientas: pequeñas cantidades que parecen tonterías hasta que las sumas todas juntas y ves otro agujero enorme.

¿Pero solo es eso? Esto es lo que no ves:

Como ves, ya no es solo trabajar, es vivir constantemente pendiente de números, fechas y pagos. Hay meses donde apenas entra dinero porque no hay clientes, y aun así sigues teniendo que pagar. Hacienda no te va a preguntar si has tenido un mal mes, no le importa si un cliente no te ha pagado, ni siquiera le importa si llevas semanas intentando salvar el negocio. Ellos quieren cobrar, y punto.

El miedo a no tener dinero para pagarlo es horrible, y ese miedo nunca se va, aunque ese mes te haya salido redondo y hayas conseguido mucho dinero. Siempre parece que puedes meter la pata con algo: una factura mal hecha, un modelo presentado fuera de plazo, un gasto que Hacienda interpreta diferente… Nunca estás tranquilo del todo, siempre tienes la sensación de que en cualquier momento vas a recibir una carta, una multa o algo así.

Cansa muchísimo que la gente desde fuera no entienda realmente lo que pasa. Escucho muchísimas veces eso de que “si eres autónomo ganas mucho dinero”, y me dan muchísimas ganas de reírme, porque muchísimos autónomos no están viviendo bien, están sobreviviendo. Están trabajando muchísimas horas para llegar justos a final de mes, sacrificando descanso, tiempo libre y salud mental para intentar mantener algo que cada vez cuesta más sostener.

Y luego haces cuentas y ves que no te merece la pena, porque aunque factures 2.000 euros no significa que vayas a ganar esos 2.000 euros. Ni de lejos. Entre impuestos, cuotas, materiales, gasolina, alquileres, herramientas y mil gastos más, el dinero desaparece a una velocidad absurda. Al final miras lo que te queda y piensas: “¿Todo este estrés para esto…?”

Da igual que hayas trabajado (y lo hagas todos los días) doce horas al día, da igual que estés intentando sacar adelante un negocio pequeño, da igual que haya meses donde apenas ganas para comer… el sistema sigue exprimiéndote igual. Siento que no ayudan al que intenta crecer, siento que lo castigan con impuestos, trabas, papeles y pagos.

Y mientras tú haces malabares para sobrevivir, nosotros contamos hasta el último euro que gastamos. ¿Crees que eso es justo…?

¿Por qué el español está tan cansado?

Porque estamos agotados de vivir solo para pagar, así de claro. La sensación que hay ahora mismo en muchísima gente es que da igual cuánto trabajes, nunca es suficiente, porque todo sube: la comida sube, la luz sube, el alquiler, la gasolina… y mientras tanto los sueldos siguen siendo ridículos para una barbaridad de personas.

Y si encima eres autónomo, todavía peor, porque no solo tienes que sobrevivir tú, también tienes que alimentar una máquina (el ESTADO) que no deja de pedirte dinero constantemente. Hay gente que literalmente no llega ni a 700 euros limpios al mes después de pagarlo todo, y aun así tiene que seguir adelante porque no hay otra. Eso destroza mentalmente a cualquiera, porque llega un momento donde ya no disfrutas de nada… solo sobrevives.

Creo que lo peor que llevo, al menos, es sentir que da igual lo que te esfuerces, esto jamás cambiará. Trabajas más horas que nunca, descansas menos que nunca y aun así vives con ansiedad, porque no te queda otra que seguir esforzándote si quieres mantener lo poco que te entra en la cuenta. Es poco, sí, pero es algo… algo que no tendrías si el Estado no se llevase ese 80% de tu sueldo.

Muchos autónomos no pueden ni independizarse. Mírame a mí, llevo tres años de autónoma viviendo en habitaciones de mala muerte con mi esposo porque, a pesar de ser autónoma, no gano suficiente para pagarme un piso. ¿Tú te crees que eso es normal…? Muchísima gente comparte piso con treinta años, como yo, porque no puede ni ahorrar 50 euros, y mientras tanto te hablan de emprendimiento como si fuese algo súper bueno para tu vida. ¿De verdad lo es? Te animo a que te sigas informando sobre los autónomos y su realidad…

Ser autónomos es vivir con inseguridad

Nunca sabes qué nueva subida viene, nunca sabes cuánto vas a pagar el próximo año, nunca sabes si un mes malo te va a hundir completamente… y eso quema.

Quema levantarte temprano para acabar mirando la cuenta bancaria con el miedo de no tener para pagar el IVA en dos días. Quema sentir culpa por descansar un día. Quema tener que rechazar planes con tus colegas porque no te llega el dinero. Quema escuchar consejos de gente que jamás ha tenido que pagar una cuota de autónomos, como si tú lo estuvieses haciendo mal y por eso no tuvieses dinero suficiente. Señores, investigad primero antes de hablar, que no cuesta nada.

Y llega un momento donde reventamos, porque no somos máquinas. No se puede vivir trabajando todo el día, pagando todo el día y preocupándote todo el día. No podemos vivir constantemente agotados, con ansiedad y con la sensación de que nunca hacemos lo suficiente, aunque no paremos ni un segundo.

Muchísimos españoles están hartos porque sienten que el sistema siempre aprieta y exige demasiado al autónomo. Da igual cuánto te esfuerces, siempre falta dinero y siempre aparece otro pago más. Y mientras tanto, la salud mental por los suelos, las relaciones hechas polvo y las ganas de seguir adelante desapareciendo poco a poco.

¿Cómo sobrellevar todo esto sin acabar completamente quemado?

Primero, asume que no puedes con todo. No se puede ser autónomo, contable, comercial, gestor, diseñador, community manager y encima intentar tener una vida normal. Si intentas hacerlo todo tú solo, acabas igual que mucha gente: reventado mentalmente, con la cabeza saturada y sin energía ni para pensar. Es cuestión de saber ponerse límites.

Segundo, apóyate en una asesoría. Contar con alguien que te lleve toda la parte tediosa del negocio te va a quitar mucho estrés de encima. Los expertos de Comaroig, asesoría para autónomos en Barcelona Centro, nos explican que muchísimos autónomos intentan hacerlo todo solos y acaban agobiados. En cambio, tener ayuda hace todo muchísimo más fácil y evita muchos problemas.

No te destruyas intentando aguantar todo tú solo

No tienes que demostrarle nada a nadie, ni siquiera a ti mismo, porque eso es lo que más daño hace en nuestra mente. Ser autónomo no significa vivir cansado, dormir poco y aguantar presión constante, porque eso no es normal. Trabajar muchísimo mientras tu cabeza está agotada no te convierte en más fuerte, solo hace que acabes peor. Te lo digo por experiencia.

Descansar no es perder el tiempo, aunque todo el mundo te haga pensar lo contrario, y parar un rato no te hace menos trabajador. El problema de todo esto es que muchos vivimos con la sensación de que, si desconectamos unas horas, el mundo se nos cae encima, y al final acabamos contestando mensajes a cualquier hora, mirando el móvil constantemente y pensando en trabajo incluso cuando intentamos descansar. Así no se puede vivir bien.

También necesito que entiendas que no todos los clientes merecen la pena. Yo he tenido que descartar a varios por mi propia salud, sobre todo a aquellos que cuestionaban mis precios, mis tiempos y mi trabajo. Si alguien empieza cuestionándote todo lo que haces, no es un cliente, es una cara dura que quiere sacarte el trabajo al menor tiempo posible desprestigiándote a ti, tenlo en cuenta. Decir que no a tiempo también es cuidarte, y aceptar cualquier cosa por miedo termina convirtiéndose en una rueda donde trabajas muchísimo y sigues igual de cansado y agobiado.

Ah, y rodéate de gente que sí entienda lo que estás viviendo. Hablar con otros autónomos ayuda muchísimo, porque ellos saben perfectamente lo que es mirar la cuenta bancaria con ansiedad, vivir pendiente de pagos o sentir presión constante. Y cuando entiendes que no eres el único que está pasando por todo esto, la mente también se relaja.

Y, sobre todo, deja de pensar que parar es fracasar, porque cambiar de rumbo, bajar el ritmo o incluso darte de baja no te hace menos válido. A veces solo tienes que elegir tu tranquilidad por encima de cualquier cosa, porque si no vas a acabar rompiéndote en mil pedazos.

Creo que, cuando un trabajo se convierte en solo sobrevivir a la ansiedad…

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