En estos últimos años, la ortodoncia invisible ha pasado a ser una de las opciones que más se demandan cuando se quiere corregir la posición de los dientes sin tener que recurrir a los típicos brackets metálicos. Para bastantes personas, el deseo de poder mejorar la sonrisa viene acompañado de la necesidad de hacerlo de una manera cómoda, discreta y compatible con la vida diaria.
Por todo ello, esta clase de tratamiento encaja estupendamente en la sección de salud: no es únicamente una cuestión estética, influye también en la función de la boca y en el bienestar general.
¿Qué es la ortodoncia invisible?
Al hablar de ortodoncia invisible, hablamos de sistemas de alineadores transparentes, que son, como nos comentan desde DentiStudio, unas fundas de material plástico (polímero o policarbonato), que se han diseñado a medida y que son colocadas sobre los dientes y que cambian de forma periódica.
Cada juego de alineadores lo que hace es aplicar una serie de pequeñas fuerzas que cambian de manera periódica, de tal forma que las piezas se van a ir moviendo paso a paso hasta que se llega a una posición planificada.
El proceso comienza con un escáner 3D de la boca y el estudio detallado de la propia mordida. Con estos datos, lo que hace el ortodoncista es trazar un plan de tratamiento y, gracias a un software en concreto, se genera una secuencia de movimientos.
Partiendo de ahí, se fabrican los alineadores que el paciente va a ir usando, por lo general cambiando de férula cada una o dos semanas, y los llevará al menos 22 horas diarias.
Ventajas principales: discreción, comodidad e higiene
Los motivos por los que la ortodoncia invisible ganó terreno frente a los brackets de toda la vida, si los comparamos con los brackets más tradicionales, son algunos de estos:
- Son prácticamente invisibles: como son transparentes, pasan bastante desapercibidos en el día a día.
- Removibles: se quitan para poder comer y cepillarse los dientes, de tal forma que es más fácil la higiene.
- Son confortables: como no llevan alambres ni piezas metálicas, producen menos rozaduras y llagas.
- Es posible tener una higiene bucal más completa: el cepillado y el uso de hilo dental se hacen sin obstáculos.
- Son compatibles con los deportes de contacto y con personas con alergias a metales pesados.
- Hacen posible una higiene bucal más completa: con el cepillado y el uso de hilo dental.
Al usarse simulaciones digitales, el paciente puede tener una estimación del resultado antes de comenzar, de tal forma que entiende el objetivo y tiene más motivación para poder seguir el tratamiento.
¿En qué casos es posible usarla?
Durante muchos años se tenía la idea de que la ortodoncia invisible solo valía para poder hacerse pequeños ajustes a nivel estético, pero lo cierto es que la realidad ha cambiado. Ahora es posible tratar una gama amplia de problemáticas.
- Apiñamientos leves y moderados.
- Espacios entre dientes (diastemas).
- Mordidas cruzadas, abiertas o profundas en muchos casos.
- Desalineaciones de arcada superior e inferior.
Los brackets clásicos continúan teniendo la capacidad para abordar casi totalmente el 100% de las maloclusiones, mientras que, si hablamos de los alineadores transparentes, están próximos a ese rango en la práctica del día a día. La elección final dependerá de la clase de problema, de la experiencia del ortodoncista con cada técnica y de las preferencias que tengan los pacientes.
Compromiso del paciente: la otra cara de la moneda
Entre los puntos más importantes de la ortodoncia invisible está que demanda un grado elevado de compromiso.
Si se quiere que funcione bien, recuerda que el paciente tiene que:
- Llevar los alineadores como mínimo 22 horas diarias, retirándolos solamente para comer y la higiene.
- Cambiar las férulas siguientes exactamente según las indicaciones que le dé el ortodoncista.
- Conservar y cuidar de manera correcta cada juego de alineadores, de tal forma que se eviten las pérdidas o los daños.
- Se distinguen de los brackets, que se encuentran fijados a los dientes y que trabajan estén donde estén, en que los alineadores dependen por completo de que la persona los vaya a utilizar según lo pautado.
Si el compromiso no es constante, lo que ocurre es que los movimientos no se cumplirán en tiempo y forma, por lo que el tratamiento se va a alargar o perderá eficacia.
Duración y dinámica del tratamiento
En cuanto a su duración, varía dependiendo de la complejidad de cada caso, pero en muchas de las ocasiones se va a mover entre 1 año y año y medio. Los alineadores se van sustituyendo cada pocas semanas y el paciente acudirá a revisiones periódicas para que así el ortodoncista:
- Pueda verificar que los movimientos se producen dependiendo de lo esperado.
- Ajustar el plan cuando aparezca alguna pieza que esté rezagada o si se necesitan hacer refinamientos.
- Se explican los pasos siguientes y se solucionan las dudas que existan.
Una de las ventajas más importantes es que, cuando se pueden entregar varios juegos de alineadores de una sola vez, se reduce la cantidad de visitas respecto de otras ortodoncias, pese a que el seguimiento continúa siendo esencial.
Salud más allá de la estética
Es bastante sencillo pensar en la ortodoncia invisible únicamente como una herramienta para que se tengan los dientes más bonitos, pero el impacto va mucho más allá.
- Mejora de la mordida
- Como se corrige la maloclusión, se reparte mejor la fuerza cuando se mastica.
- Reducción del riesgo de desgaste anómalo y fracturas dentales por contactos indebidos.
- Facilita una higiene mucho más completa, lo que puede hacer que se reduzca la aparición de caries y problemas a nivel de encías.
- Se pueden aliviar algunos dolores que se asocian a mala oclusión, como el de la tensión en la mandíbula o algunas cefaleas relacionadas.
- Cuando los dientes se alinean y la mordida funciona estupendamente, lo que sucede es que la boca trabaja con menos esfuerzo y se mantendrá más sana a largo plazo.
Estamos ante una solución que se ha ganado el favor de los profesionales y pacientes en el sector de la salud dental, por sus innumerables ventajas.