Implante dental

Todo lo que necesitas saber sobre los implantes dentales.

La colocación de implantes es uno de los tratamientos más utilizados en las clínicas dentales. No hay clínica de este tipo que no lo tenga incluido en su carta de servicios. Es a su vez uno de los asuntos más consultados sobre salud dental. Esta palabra en Google recibe en España en torno a 100.000 búsquedas mensuales.

Es necesario dejar claro que el implante es un apósito dental. Un elemento sanitario que se introduce dentro de la encía y que va a sustituir la raíz de un diente perdido. Sobre él se colocará la corona o prótesis que sustituirá la pieza dental. Sin este elemento, el diente artificial no soportaría la tensión del masticado y acabaría por caerse.

La colocación de implantes es una especialidad en sí misma, dentro del campo de la odontología. De ella se encargan especialistas como los implantólogos y los cirujanos dentales. Todo lo relativo a este asunto ha vivido una intensa transformación en los últimos años, debido a la aplicación de los adelantos tecnológicos en el área de la salud dental.

Te comentamos todo lo que debes saber, o al menos lo más importante, sobre el tema de los implantes dentales.

La osteointegración.

El implante, para que quede firme, debe soldarse con el hueso alveolar y la estructura ósea maxilar del paciente para que forme una sola pieza. Para hacerlo posible se fabrican los implantes con materiales biocompatibles con el cuerpo humano, como el titanio, que permite una unión molecular ente el hueso y el implante. Una especie de soldadura natural que se realiza de acuerdo a las leyes de autorregeneración del cuerpo humano. Este proceso se conoce con el nombre de osteointegración.

La osteointegración no es inmediata. Puede durar entre 2 y 6 meses. En la arcada inferior, al haber más masa ósea, el proceso suele ser más rápido. Hasta que la osteointegración no ha concluido, no se puede proceder a la colocación de la prótesis.

Esta fusión natural está controlada por los odontólogos. La sección de noticias de la página web de la clínica dental Mesiodens, una clínica dental de referencia en la colocación de implantes en León, que se caracteriza por el uso de las nuevas tecnologías en la atención dental, habla del Penguin RFA, un dispositivo que mide el nivel de osteointegración del implante en cuestión de segundos.

Este aparato, que no es mucho más grande que un termómetro digital o un lápiz óptico, por medio de resonancias magnéticas, facilita una información valiosa al odontólogo que le ayuda a valorar cuál es el momento óptimo para colocar la prótesis o corona.

Este es solo un ejemplo de la gran cantidad de adelantos tecnológicos que se están utilizando, a día de hoy, en la colocación de implantes. Un tratamiento que está monitorizado desde sus primeros pasos hasta el periodo postoperatorio. Cuando el paciente ya tiene el implante y la prótesis instaladas y se  supone que está recuperando su vida habitual.

La pérdida del diente.

Hay varias razones que pueden provocar la pérdida de un diente original. Una de ellas es haber sufrido un golpe fuerte en la dentadura que impacte de manera certera en la raíz del diente. De todos modos, la causa más habitual de la pérdida de dientes en adultos es una enfermedad de las encías que se llama periodontitis.

La periodontitis es una evolución avanzada de la gingivitis. Una infección bacteriana de las encías. En la gingivitis, la placa bacteriana, la misma que provoca la caries, ataca directamente el tejido gingival. La parte superior de encía que recubre el diente.

Si la gingivitis no se erradica, cosa que se suele hacer con sistemas de limpieza dental profesional, la placa bacteriana puede penetrar en el interior de las encías. Allí pasará a formar bolsas que infectarán por igual a los tejidos blandos que a la parte sumergida del diente, debilitándola de manera paulatina.

La periodontitis es una enfermedad lenta, pero devastadora para el diente. La placa bacteriana protege la abertura que ha creado entre el diente y la encía mediante una costra difícil de erradicar que es el sarro. De esta manera, se van formando cada vez más bolsas dentro de la encía, que avanzan hacia el soporte óseo del diente. Llegando a corroerlo. Lo que provoca la pérdida de la pieza dental.

En casos clínicos de esta naturaleza, antes de colocar el implante es necesario erradicar la periodontitis. Este tratamiento lleva su tiempo. La encía debe quedar saneada y libre de bacterias, puesto que de lo contrario, hay muchas posibilidades de que la zona del implante se infecte

En circunstancias como esta, es posible que el implantólogo se encuentre con que no hay base ósea para colocar el implante, o que el hueso no es de suficiente calidad. Por lo que deberá aplicar un tratamiento de regeneración ósea, antes de colocar el implante.

Los tipos de implantes.

Todos los implantes no son iguales. Existen diferentes tipos. La revista Gaceta Dental hace una clasificación bastante pormenorizada, pero hemos decidido mencionar los más habituales. Son estos:

  • Implantes de titanio. Son los más utilizados en odontología y representan la opción tradicional. Consisten en un pequeño tornillo de titanio que se inserta en el hueso maxilar para sustituir la raíz del diente. Este material destaca por su alta biocompatibilidad, lo que permite que el organismo lo acepte sin rechazo y que el hueso se adhiera de forma natural a su superficie. Es resistente, ligero y no se corroe con el paso del tiempo, lo que garantiza una solución duradera. Su versatilidad permite adaptarlo a diferentes necesidades clínicas. Aunque su eficacia está ampliamente demostrada, en casos poco frecuentes, puede favorecer la acumulación de bacterias o generar rechazo, lo que ha impulsado el desarrollo de otras alternativas.
  • Implantes de circonio. Una de estas alternativas son los implantes de circonio. Están fabricados con un material cerámico, igualmente compatible con el cuerpo humano, que reduce notablemente el riesgo de reacciones adversas. Una de sus principales ventajas es que dificulta la adhesión de la placa bacteriana, lo que ayuda a prevenir que el implante se infecte. También destacan por su estética, ya que su color blanco se asemeja al de los dientes naturales, evitando el aspecto oscuro que a veces aparece con el titanio. Por este motivo, se colocan en zonas visibles, como por ejemplo la parte delantera de la dentadura. Estos implantes se suelen fabricar en una sola pieza, por lo que son menos flexibles que lo de titanio y dificultan su colocación en algunos casos.
  • Implantes cigomáticos. Estos implantes están diseñados para pacientes que no tienen suficiente hueso en el maxilar superior. En lugar de fijarse en la mandíbula, se anclan en el hueso cigomático, situado en el pómulo. Este hueso es más denso y resistente, lo que permite una sujeción firme y estable. Como es lógico, estos implantes son mucho más largos, pero gracias a ello, se convierten en una solución eficaz cuando no es posible colocar implantes convencionales. Su uso ha aumentado en los últimos años gracias a los avances tecnológicos, que han mejorado su eficacia.
  • Implantes de carga inmediata. Este es un nuevo modelo de implante y una novedosa técnica de colocación. Con ellos se puede colocar una prótesis provisional en el mismo día de la colocación del implante. Sin esperar a que concluya la osteointegración.

La carga inmediata.

Vamos a detenernos en este último tipo de implante, ya que representa un avance significativo en el ámbito de la implantólogía. Dice la revista Top Doctors que con esta técnica se puede poner la prótesis en la misma intervención quirúrgica en la que se coloca el implante. Con ello, el paciente recupera la apariencia y la operatividad de la dentadura de manera inmediata.

Esto se puede hacer gracias a que la prótesis provisional está diseñada de tal manera que descarga toda la tensión de la función masticatoria en las encías y en las piezas dentales adyacentes. Por lo que el implante está protegido. Es más, con este procedimiento se favorece la osteointegración, haciendo que se produzca sin interferencias y acortando los tiempos.

Debemos tener en cuenta de que la prótesis que se coloca al principio es provisional. Por lo que hay que seguir algunas precauciones, come evitar la ingesta de alimentos demasiado duros y dejar de fumar. Una vez concluida la osteointegración, el odontólogo sustituye la prótesis provisional por una corona definitiva.

Los implantes de carga inmediata también tienen sus peros. No se pueden aplicar en todos los casos. En aquellos pacientes donde no hay una base ósea suficiente y de calidad para colocar el implante, las encías están débiles o los dientes adyacentes no están sanos, no se recomienda aplicar este tratamiento.

Por otro lado, durante el postoperatorio se recomienda seguir una higiene dental adaptada. El paciente deberá cepillarse los dientes con un cepillo de dientes de cerdas suaves, sin ejercer demasiada presión y terminar la rutina con un colutorio o enjuague bucal.

Los riesgos de los implantes. 

Aunque la colocación de un implante es un tratamiento bastante seguro, no podemos decir que esté exento de riesgos.

Uno de los principales riesgos es la periimplantitis. Se trata de una inflamación de los tejidos que rodean el implante, especialmente la encía y el hueso que lo sostiene. Este problema suele aparecer cuando las bacterias se acumulan en la zona y provocan una infección progresiva. Factores como una higiene bucal deficiente o ciertas características del implante, como la rugosidad de su superficie, pueden favorecer la adhesión de placa bacteriana y aumentar el riesgo de padecer esta infección.

Durante la colocación del implante, es necesario realizar una pequeña incisión en la encía. Esta herida, aunque controlada, puede convertirse en una puerta de entrada para bacterias si no se cuida adecuadamente. Cuando las bacterias penetran y se adhieren al implante, pueden desencadenar una infección que afecta tanto a la encía como al hueso. Con el tiempo, esta situación puede provocar inflamación, sangrado, mal aliento e incluso la aparición de pus.

La detección temprana es clave para evitar complicaciones mayores. Si no se trata a tiempo, la periimplantitis puede provocar la pérdida del implante, ya que el soporte óseo se debilita progresivamente. Por eso, es fundamental seguir las indicaciones del especialista tras la intervención y mantener una higiene oral rigurosa.

En cuanto al rechazo del implante, el otro riesgo asociado a este tratamiento, conviene aclarar que no se produce en sentido estricto. Los materiales utilizados, como el titanio, son altamente biocompatibles, por lo que el organismo no suele reaccionar de forma negativa. De hecho, el porcentaje de éxito de los implantes es muy alto. Sin embargo, sí pueden producirse fracasos relacionados con una mala cicatrización o con la falta de integración del implante en el hueso. Factores como el tabaquismo, ciertas enfermedades como la diabetes o una técnica inadecuada pueden influir en este proceso.

La Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) opina que más que un rechazo, los problemas suelen estar relacionados con infecciones o con una osteointegración deficiente, siendo la periimplantitis una de las principales causas a tener en cuenta.

La regeneración ósea.

Algunas veces, antes de iniciar el tratamiento es preciso incentivar una regeneración ósea para que exista suficiente calidad y cantidad de hueso maxilar para que el implante prenda.

Como ya hemos visto, si la pérdida del diente se ha producido por un proceso de periodontitis, es probable que la acción de las bacterias haya dañado de manera significativa el hueso en la zona. Por otro lado, cuando un diente se cae, el hueso que lo sujeta, tiende a retrotraerse. Por lo que, cuanto más tiempo transcurra entre la caída del diente y la colocación del implante, menos cantidad de hueso tendremos.

La regeneración ósea se puede estimular con diferentes tratamientos, pero lo más habitual es hacerlo mediante la colocación de injertos, que terminarán uniéndose al hueso natural por medio de un proceso molecular parecido al de la osteointegración.

Las nuevas técnicas de regeneración ósea son fruto de los avances tecnológicos aplicados a la medicina y a la odontología. Avances que han hecho que la colocación de implantes se conviertan en uno de los tratamientos más efectivos que existen.