Tu jardín necesita sombra y la pérgola es uno de los mejores sistemas para proporcionársela. Con estas estructuras podrás crear espacios acogedores con los que disfrutar de los espacios exteriores de tu casa con más intensidad.
A día de hoy, los sistemas de cerramiento y sombreado para exteriores son múltiples y variados. De entre todos ellos, desde mi punto de vista, uno de los más efectivos son las pérgolas.
Los toldos tradicionales son prácticos, pero la caja donde se guarda la lona o el cilindro en el que se enrolla está clavado en la pared. Esto significa que solo puedes sombrear una zona pegada a un muro.
Los parasoles, unas grandes sombrillas que se ha vuelto populares en mobiliario de jardín, te proporcionan una sombra bastante localizada. Yo diría que limitada.
Esto no sucede con las pérgolas, que puedes colocarlas donde tú quieras, creando un espacio protegido del sol y del calor que representa un oasis en la amplitud del jardín.
La sombra es importante para nosotros, pero también lo es para tu jardín. Las altas temperaturas y la intensidad de los rayos del sol van a castigar con dureza el césped y las plantas. Es inevitable que se deshidraten e incluso se sequen aunque los reguemos todos los días. Por eso, bajo la sombra de la pérgola podrá crecer la vegetación bajo unas condiciones más propicias. Si aplicas tu sensibilidad a la jardinería, podrás crear espacios preciosos.
Es esa intención, precisamente, la de crear espacios, la que convierte a la pérgola en un elemento destacado. Bajo su estructura puedes montar rincones chill out con los que relajarte con tus amigos, o con los que tumbarte para leer plácidamente un libro. Con las pérgolas se crean jardines para vivirlos.
Estas son algunas de las opciones que tienes donde elegir.
Los toldos vela.
Antes de hablarte de las pérgolas quiero comentarte esta nueva propuesta que está causando interés en la climatización de patios y jardines. Los fabricantes de Toldos Clot, una empresa familiar de Barcelona que lleva desde 1986 fabricando e instalando todo tipo de cerramientos y sistemas de sombreado para exteriores, hablan en su página web con detenimiento de este producto.
Consiste en unas sábanas de lona, rectangulares o triangules, que quedan suspendidas en altura, tensadas con unas cuerdas que se amarran a enclaves colocados en la pared. Con este sistema puedes crear un sombreado a medida. A gusto del propietario. Ya que estos toldos se pueden colocar a la altura y con la inclinación deseada.
Es una solución versátil, duradera y que protege el entono. No es para nada un elemento invasivo. Es más, podemos retirarlas cuando queramos. Tan solo tenemos que desanudar las cuerdas que la tensan.
Hay terrazas que no tienen los tres o puntos de enclave que necesitan estos toldos. Incluso para ello se ha buscado solución. En estos casos se instalan unos mástiles con una altura calculada. Mástiles donde ataremos esa cuerda que no encontraba su punto de apoyo.
Desde el punto de vista estético es una propuesta moderna y original. Las lonas que se emplean son las mismas que se utilizan en la confección de los otros tipos de toldos, por lo que tenemos una amplia variedad de colores y diseños.
Su estética es muy mediterránea. Nos recuerdan los campamentos que levantaban las tribus nómadas del desierto, en el norte de África; o las calles engalanadas en las fiestas de los pueblos. Si quieres, hasta puedes encontrarle un aire chill out ibicenco. Sin duda, una alternativa a tener en cuenta para sombrear tu terraza o jardín.
Las pérgolas bioclimáticas.
Si hay un modelo de pérgola que está causando sensación en los últimos años, esa es la pérgola bioclimática. Se trata de una estructura metálica, en la que el techo está formado por lamas re-orientables, que puedes ir girándolas de manera que tengas un control preciso del sol, el aire e, incluso la lluvia que afecta a la zona protegida.
En la mayoría de los modelos, la orientación de las lamas podemos graduarlo con un mando a distancia, lo que aumenta su comodidad. La pérgola se levanta sobre cuatro postes, generalmente de acero galvanizado o de aluminio, que se clavan al suelo del jardín o de la terraza. Esa pérgola quedará ahí para siempre.
La revista de decoración El Mueble considera este elemento como un recurso para vestir el jardín. Para darle una apariencia única. Bajo la pérgola podemos crear la composición que más nos satisfaga. Una mesa de exterior para salir a comer o a desayunar al aire libre; un espacio de relajación, con sofás de exterior y una mesita central; o hasta una cama de exterior como en el café del mar de Ibiza. Un rincón apacible donde poder contemplar la caída del sol.
Con estas pérgolas extiendes tu casa más allá del interior. Creando rincones que podrás utilizar durante todo el año, no solo en verano. Esto es así, porque algunos modelos de pérgolas bioclimáticas disponen de estores, que logran cerrar por completo el espacio. Construyendo una cápsula en nuestro jardín.
Este es el sueño de mucha gente. Poder salir al jardín a relajarse cualquier día que haga buen tiempo, cualquier día soleado. No hace falta que sea primavera o verano. Esta es una valiosa ventaja de la que nos podemos beneficiar si instalamos este tipo de pérgolas.
Dónde colocar la pérgola.
Las pérgolas tienen la característica de que se pueden instalar en cualquier lugar exterior. Con ellas configuramos una isla dentro del jardín. Esta es una opción interesante que no nos ofrece otro tipo de sombreados. No es como un toldo con brazo articulado o un porche, que debe estar pegado a una pared del edificio.
Este rasgo las hace altamente personalizables. No tenemos ningún condicionante que nos límite para colocar la pérgola allá donde nos apetezca. Sin embargo, la arquitecta Andrea G. Pajin advierte en la revista Arquitectura y Diseño de no caer en el error habitual de instalar la pérgola por capricho. Sin hacer un estudio previo del jardín o la terraza. Hay pérgolas que por colocarlas sin haberlo pensado antes, rompen la estética del entorno o proporcionan menos sombra de la deseada.
Según Andrea, antes de elegir el lugar donde vamos a instalar la pérgola, debemos observar el espacio en su conjunto. Configurar nuestro jardín nos ha llevado tiempo y dinero. Le hemos dado una apariencia singular. No es adecuado echar a perder todo ese trabajo por instalar una pérgola en un sitio inadecuado. En función del modelo de pérgola que vamos a instalar debemos pensar dónde quedaría mejor, donde se integra o potencia el paisaje.
Del mismo modo, debemos adoptar un punto de vista práctico. ¿Cuál es la parte del jardín que más solemos utilizar? ¿Durante qué época del día necesita sombra? ¿Durante esas horas, hacemos vida en esa zona? ¿Por dónde pega el sol? Todas estas son preguntas que nos debemos formular antes de instalar una pérgola.
Colocar una pérgola debe ser una decisión meditada. No nos podemos dejar llevar por los impulsos. Para escoger su localización debemos partir de una combinación entre los aspectos prácticos (el uso que hacemos del jardín) y el diseño estilístico.
Ventajas de poner una pérgola.
Vamos a recapitular todo lo que hemos visto hasta ahora. Estas son las principales ventajas de colocar una pérgola:
- Protección frente al sol: Una pérgola permite crear zonas de sombra en el jardín, haciendo mucho más cómodo disfrutar del exterior durante los meses de verano, reduciendo, de esta manera, la exposición directa al sol.
- Mejora estética del jardín: La pérgola aporta un toque elegante y decorativo al jardín, ayudando a crear un ambiente más acogedor y moderno que aumenta el atractivo visual de la vivienda.
- Aprovechamiento del jardín durante todo el año: Facilita el uso del espacio exterior en distintas épocas, especialmente si se combina con cerramientos e iluminación adecuada.
- Incremento del valor de la vivienda: Una pérgola bien integrada puede mejorar la percepción general de la casa, lo que aumenta su valor y facilita la venta.
- Espacio ideal para reuniones y descanso: Permite crear una zona cómoda para comidas familiares, reuniones con amigos o simplemente para relajarse al aire libre.
- Protección del mobiliario exterior: La pérgola ayuda a conservar mejor mesas, sillas y otros elementos del jardín al protegerlos del sol intenso, la lluvia o el desgaste provocado por la intemperie.
- Posibilidad de incorporar vegetación: Muchas pérgolas permiten añadir plantas trepadoras o jardines verticales, generando un entorno más natural, fresco y agradable.
- Mayor privacidad: Dependiendo del diseño, puede ayudar a separar espacios y ofrecer una sensación de intimidad frente a vecinos o zonas exteriores cercanas.
- Mejora el confort térmico: Además de proporcionar sombra, algunas pérgolas, como las pérgolas bioclimáticas, ayudan a reducir la temperatura, creando un ambiente más fresco y agradable.
- Variedad de opciones. Existen diferentes tipos de pérgolas, lo que permite al propietario poder escoger aquella que mejor se adapte a sus necesidades y al aspecto estético del jardín.
Las pérgolas vegetales.
La revista Verde es Vida nos habla de un tipo de pérgola que resulta especialmente atractiva desde el punto de vista paisajístico. Son las pérgolas cubiertas de vegetación, donde las plantas que discurren por el techo son las que nos dan sombra.
Una pérgola es una estructura arquitectónica sencilla. Unos postes unidos por unas vigas. Con un poco de habilidad, podemos hacer que las vigas guíen el crecimiento de ciertas plantas, que tenemos en el jardín, integrando por completo la pérgola en la composición del paisaje.
Aquí es importante saber elegir bien las plantas que van a discurrir por el techo. Las plantas trepadoras, como la yedra, los jazmines o la madreselva son algunas de las mejores opciones. La pérgola nos puede servir como soporte para colocar parras. Los emparrados son tradicionales en el Mediterráneo. De hecho, no dejan de ser una pérgola humilde. También debemos valorar que las plantas que pasen por encima del techado no pesen demasiado. La glicinia es un ejemplo de ello. Una planta trepadora con flores violetas que en primavera dan la impresión de una cascada violácea que se precipita por la estructura.
Una pérgola vegetal es un organismo vivo. No nos va a proporcionar sombra, ni vamos a obtener la apariencia deseada de manera inmediata. De la misma forma, una vez conseguida, debemos cuidarla para que se mantenga.
No es la opción más adecuada para aquellos que quieren resultados inmediatos. No es una pérgola prefabricada, que la montas y ya está operativa. Es el fruto de un largo trabajo y de una relación sostenida en el tiempo entre el propietario y sus plantas. Debemos regar adecuadamente las plantas que ven a crecer por encima de la pérgola. Protegerlas de insectos y de plagas. Podarlas cuando sea necesario. Un trabajo delicado, que si se hace bien, da resultados increíbles.
Pérgolas de madera.
He estado dudando si terminar este artículo reseñando algunos modelos de pérgolas prefabricas que se venden en la actualidad, como las pérgolas de raíles (pergo-rain) o hablar de opciones más tradicionales. Me he inclinado por lo último.
Aunque nos llamen la atención, las pérgolas no son un invento nuevo. El hombre lleva utilizándolas desde la antigüedad y su uso es habitual en los ambientes rurales.
Un ejemplo de ello son los chamizos. Espacios sombreados que se montaban en los corrales de las casas de pueblo para habilitar un pequeño taller, donde arreglar los aperos del campo o para montar un lavadero. Apoyado en una pared, se montaba una estructura aledaña con postes de madera, unidos por vigas longitudinales en el techo, que se cubrían de juncos, cañas, manojos de sarmientos secos o palos largos de madera.
Hoy se construyen pérgolas inspiradas en estas viejas instalaciones o se rehabilitan para darles un uso diferente. En estos espacios podemos diseñar rincones relajantes, dedicados a la interacción social, con un marcado aire rústico.
Las opciones que nos ofrecen las pérgolas para nuestro jardín son variadas e interesantes. Un elemento a tener en cuenta para darle más vida a esta parte de la casa.
