Cómo acabar con los insectos del verano

Llega el verano y con él las fiestas de insectos zumbando a nuestro alrededor y buscando alimento en nuestro cuerpo o por el suelo de la casa. A nadie le gusta tropezar con estos seres diminutos y mucho menos que ellos tropiecen con nosotros. Levantarse por la mañana, lleno de picaduras a causa de los mosquitos, no es plato de gusto y, mucho menos, despertarse por la noche con ellos zumbando en nuestra oreja. Acabar con los insectos es la máxima de muchos y queremos aprovechar este artículo para proporcionar algunas soluciones que ayuden a acabar con ellos.

Es muy frecuente levantarse y encontrarse con el siguiente panorama: cucarachas correteando por la cocina, hormigas recorriendo el fregadero, los mosquitos que han dejado huella en varios rincones de tu cuerpo al compás de sus zumbidos en tu oreja o avispas que tratan de colarse por el baño, entre otras experiencias similares. Lo más habitual es recurrir a los insecticidas, aunque estos productos eliminan los insectos, pudiendo afectar a la salud, por lo que existen algunos remedios naturales que pueden resultar eficaces.

Lo primero que hay que hacer antes de lanzarse a la batalla es identificar al enemigo. Conociendo al insecto o a los insectos que pululan por la casa con intenciones deshonestas, es más fácil encontrar la solución adecuada. Algunos de los insectos más comunes son las cucucarachas,ue se esconden en lugares oscuros y húmedos, como la parte trasera del frigorífico o bajo el fregadero; las hormigas, que aparecen formando una larga fila en busca de los restos de comida; los mosquitos, que llegan atraídos por la humedad y el calor; las termitas, tan silenciosas como peligrosas para los muebles de madera; y las arañas y otros bichos pequeños que se instalan en los rincones con menor ventilación.

Una vez que se identifica el problema y, por tanto, el insecto o insectos que perturban nuestro verano, llega el momento de pasar a la acción.

Soluciones naturales y remedios caseros

Siempre que sea posible evitar los productos tóxicos, se evitan y, aunque no siempre resulta factible o eficaz, empezar por ellos es la mejor manera de acabar con los insectos sin recurrir a los insecticidas. En Control Plag Sanidad Ambiental, donde trabajan para todo tipo de clientes y cuentan con un equipo humano eficaz con décadas de experiencia, nos explican algunas alternativas con las que se puede tratar de eliminar los insectos con seguridad y de forma ecológica, antes de recurrir a los productos químicos.

El uso de incienso y velas aromáticas es una solución sencilla. Los mosquitos no soportan los olores fuertes como la citronela, el eucalipto o el limón, de manera que colocar velas o inciensos con estas esencias es una manera de mantenerlos alejados. Así como las plantas repelentes como la albahaca, la menta o el romero, colocadas cerca de puertas y ventanas, proporcionan un aroma agradable y ayudan a que los insectos no acudan sin tener que recurrir a los productos químicos. Por otro lado, tanto la cáscara de naranja o limón como la canela son excelentes aliadas a la hora de ahuyentar a las hormigas y otros insectos. Colocar estos ingredientes cerca de los lugares por los que suelen entrar puede evitar su paso.

Uno de los puntos clave con los que se puede eliminar la aparición e instalación de los insectos en las casas es la higiene. Mantener una buena limpieza e higiene en todos los rincones de la vivienda es fundamental. Evitar los restos de comida, limpiando las migas y guardando los alimentos en recipientes herméticos, es fundamental. No acumular basura y vaciar los cubos con frecuencia, sobre todo en épocas de calor, impide que los insectos se acerquen atraídos por el olor. En el baño y la cocina hay que poner una atención especial, secar bien estos espacios y revisar que no haya fugas o charcos de agua, ya que algunos insectos acuden a la humedad.

Por lo general, los insectos buscan calor, humedad y comida. Si se lo quitas, las razones para quedarse en su casa desaparecen.

Una vez que se logre eliminar los insectos en casa con alguno o todos estos remedios, lo que hay que hacer es tomar una serie de medidas preventivas para evitar su retorno. Sellar grietas y rendijas en puertas y ventanas, revisar la despensa de forma frecuente, no dejar comida al aire libre, sobre todo fruta, y aspirar las alfombras y los muebles con frecuencia son medidas preventivas fáciles de llevar a cabo.

Eliminar los insectos de la casa no debería ser una batalla que no termina o una guerra química. Existen formas seguras, naturales y eficaces para mantener los hogares libres de insectos; basta con ser constante, mantener una buena limpieza y actuar desde el primer momento. Si estos métodos no funcionan, se puede buscar ayuda profesional o recurrir a los químicos.

No más mosquitos

Sin duda alguna, los mosquitos son la peor experiencia veraniega en lo que a insectos respecta. Ni las pulseras milagrosas ni las aplicaciones ultrasónicas son capaces de acabar con ellos. Dormir con un mosquito rondando en la habitación tiene algo de peli de terror de serie B: primero llega el zumbido, le sigue la paranoia de encender la luz de madrugada sin encontrar a nadie en la habitación y, por último, llega la resignación de despertar con numerosas picaduras en lugares impensables. Cada año surgen infinidad de remedios virales, pulseras mágicas y trucos caseros que prometen ser el fin de los insectos. La realidad es bien distinta y lo cierto es que la mayoría de estos remedios son más un placebo que una solución, sobre todo en determinados casos.

Los expertos explican que solo algunos ingredientes son realmente eficaces contra los mosquitos. El problema de fondo reside en que el mercado mezcla los productos útiles de verdad con algunos que tienen una efectividad limitada o inexistente. Un ejemplo más que evidente lo encontramos en los dispositivos ultrasónicos o los remedios naturales que carecen de estudios sólidos que respalden su eficacia y funcionan en determinados casos, siendo ineficientes en otros muchos.

En el caso de los mosquitos, estos no eligen a sus víctimas de forma aleatoria como solemos pensar. Llegan atraídos por el dióxido de carbono que se expulsa al respirar, el calor corporal y algunas sustancias que se encuentran presentes en el sudor. De ahí que algunas personas se conviertan en una barra libre para los mosquitos, mientras que otras ni se enteran de su existencia.

Humedad, olor corporal y ropa oscura pueden influir. Los mosquitos se sienten atraídos por un ambiente cálido y húmedo, sobre todo cuando amanece o cae la tarde. Además de encontrarse muy cómodos en zonas donde hay agua estancada, una vegetación densa y poca ventilación.

Los repelentes no suelen matar al mosquito; interfieren en su capacidad para detectar a la persona a la que quieren victimizar. Algunos bloquean los receptores químicos con los que identifican el olor corporal y otros producen señales que les desagradan. Por esta razón, su funcionamiento es mejor cuando se aplican de forma correcta y sobre la piel expuesta. Pulverizar el aire o recurrir a una pulsera no suele proporcionar una protección real duradera.

Algunos de los repelentes de mosquitos más eficaces son el DEET, la icaridina y el IR3535. El primero de ellos es el ingrediente más eficaz contra los mosquitos. Se utiliza desde hace décadas y es la referencia en las recomendaciones sanitarias. Su efectividad depende de la concentración; entre un 20 y un 30 % proporciona varias horas de protección, pero no se aconseja en bebés y hay que seguir las instrucciones.

La icaridina o picaridin proporciona una buena protección; es menos grasa y olorosa, con gran popularidad en Europa. El IR3535 cuenta con respaldo científico y se utiliza en productos repelentes familiares o infantiles. Su tolerancia cutánea y su eficacia son buenas frente a varias especies de mosquitos. La piretrina es otra alternativa utilizada en insecticidas o tejidos como las mosquiteras, por lo que no funciona del mismo modo que los repelentes que se aplican de forma directa sobre la piel.

El caso de la citronela se ha convertido en un símbolo del verano: velas, pulseras, pegatinas y aceites forman parte del merchandising. Su efecto es limitado y de corta duración, aunque puede ayudar en determinadas situaciones sin proporcionar la misma protección que los químicos.

Más allá de los repelentes, la prevención es una de las herramientas más eficaces. Los mosquitos, como la mayoría de los insectos, necesitan agua para reproducirse. Eliminar los pequeños recipientes con agua acumulada, como los platos de las macetas, cubos, canaletas o bebederos, es indispensable, ya que pueden convertirse en auténticos criaderos.

Ventilar bien la casa, evitar que haya rincones húmedos y oscuros, además de utilizar mosquiteras, es más eficaz de lo que puede parecer de entrada. Mantener las puertas y las ventanas cerradas durante esas horas de actividad de los mosquitos, como el amanecer y el anochecer, resulta bastante eficaz.

Los ventiladores pueden resultar útiles, no porque espanten a los insectos, sino porque dificultan su vuelo y dispersan el dióxido de carbono que exhalamos. Y poco más podemos añadir: a veces la tecnología más eficaz es la menos sofisticada.

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