No es lo mismo entrar en la tahona del pueblo, aquella pequeña estancia con paredes blancas, un mostrador sencillo y ajado por el paso del tiempo, con unas hogazas de pan que nada tienen que envidiar a las barras del supermercado de la esquina, que entrar en una panadería de diseño, pensada para que el cliente entre, se siente, tome un café y deguste los panes. Nada que ver un concepto con otro, aunque, siendo sinceros, el pan de la tahona del pueblo nos gusta más; las panaderías modernas, son más llamativas que esas tahonas.
No se puede negar lo evidente y, antes entramos en una panadería actual, tanto si ofrecen la opción de sentarse a tomar café o solo entrar y salir con la compra, que en una de toda la vida, salvo que sea la de toda la vida de verdad. Es decir, donde compramos desde que tenemos uso de razón, algo difícil a día de hoy. En cualquier caso, de lo que vamos a hablar en este artículo no es de la calidad del pan o de los años que lleva abierta la panadería del barrio. De lo que vamos a tratar es del diseño de las panaderías y cafeterías más actuales.
Esos diseños que combinan un interior cálido que invita a quedarse. Un exterior visible y atractivo que llama al cliente para que entre. La clave de estos diseños es el equilibrio entre el flujo de la clientela, la exposición del producto y una identidad visual tan clara como concreta, dentro y fuera del local.
En los proyectos de diseño de panaderías, se tienen que priorizar estos aspectos: el producto y la visibilidad del pan, una circulación fluida y una fachada que hable del estilo del lugar y lo que ofrece.
Un diseño más allá de la estética
Hablar de diseño suele relacionarse con la estética. De hecho, es así, el diseño implica estética. Sin embargo, en el caso de las panaderías no se trata meramente de una cuestión estética. Son muchos los casos en los que un buen producto no tiene salida porque la distribución del local o la fachada es poco visible; son inadecuados. Los expertos en panadería artesanal ecológica de Rincón del Segura, con décadas de experiencia en la elaboración, saben bien que el diseño es esencial a la hora de vender el producto.
Dentro de una panadería, el diseño forma parte de la experiencia. El aroma del pan, la iluminación sobre los bollos, el sonido de la máquina de café y la manera en la que se mueven los clientes dentro de la tienda son parte de la esencia de esa experiencia.
En la actualidad, las herramientas digitales disponibles permiten que el diseño del local se pueda visualizar antes de empezar su construcción. Además, permiten que se vea más allá del plano, lo que hace posible que se prueben varios diseños, estilos o distribuciones antes de empezar la obra.
Sin embargo, de poco sirve una herramienta si no se sabe cómo utilizarla. Tener claros algunos aspectos ayuda a crear un diseño que haga posible que las panaderías funcionen. Un buen diseño no solo es bonito, sino que facilita el negocio, tanto para el que trabaja en él como para los clientes. Por lo que, a la hora de diseñar una panadería, hay que analizar los siguientes factores: visibilidad del producto, flujo de clientes e identidad del espacio.
Son muchos los proyectos pequeños en los que se comete un error común: colocar el mostrador a demasiada distancia de la entrada. Este pequeño detalle no hace otra cosa que romper el impulso de compra de los clientes potenciales. Por el contrario, aquellos locales que siguen el diseño siguiente suelen tener mucho éxito:
- Entrada que permite una visión directa de las vitrinas y expositores.
- Mostrador central o lateral, visible.
- Zona de mesas al fondo o cerca de las ventanas.
El interior de estos espacios tiene que transmitir frescura, limpieza y, por supuesto, autenticidad. Los materiales que se utilizan influyen en gran medida en la percepción que el cliente percibe sobre el producto. Por ejemplo, la madera clara proporciona percepción de producto artesanal; el mármol o el cuarzo, higiene y calidad; el metal negro hace que se perciba el estilo contemporáneo; y el azulejo blanco, produce sensación de tradición y limpieza.
La tendencia más actual y que cada vez se lleva más es el diseño de estos locales con una cocina u obrador semiabierto o visible. Mostrar el proceso de producción y elaboración del pan a los clientes produce confianza y hace que se aumente el valor percibido.
En cuanto al exterior, podemos decir que las paredes constituyen el vendedor silencioso del negocio de panadería. Una fachada bien diseñada puede hacer que aumente la entrada de clientes espontáneos de forma bastante significativa. Los elementos exteriores que mayor efectividad demuestran de cara al cliente son:
- Grandes ventanas que muestran el interior del local.
- Una iluminación cálida que se aprecia desde la calle.
- Cartelería simple y legible.
- Una pequeña terraza o barra en el exterior.
Es muy habitual, sin embargo, encontrarse con fachadas cargadas de carteles o gráficos, cuando lo cierto es que, a menos diseño, mayor impacto.
Errores en el diseño y otros aspectos
Para los expertos en diseño es fácil encontrar el error. Pero para los clientes también lo es. De hecho, el error en el diseño reside en algo que al cliente no le gusta o capta su atención. Estos errores que se cometen a la hora de diseñar una panadería pueden parecer inocuos al principio, pero terminan afectando a la operativa y las ventas del día a día. La iluminación insuficiente en las vitrinas, los pasillos estrechos, las mesas muy cerca de la entrada o la caja registradora impidiendo ver el producto son errores comunes y problemáticos. Siendo la iluminación un aspecto clave, ya que de no ser la adecuada, puede hacer que el producto se vea seco y poco apetecible.
Por otro lado, tenemos la cuestión del espacio. Más espacio no quiere decir mejor negocio. La rentabilidad puede producirse en locales de cuarenta metros si la distribución y el producto son los adecuados. Se recomienda destinar entre 25–35% a producción; 20% a mostrador y servicio; 35–45% al espacio para clientes; y 10% a circulación. En el caso de locales de poco tamaño, el diseño tiene que ser en extremo eficiente para obtener todo lo necesario.
Los estilos y diseños que más se utilizan en panadería a día de hoy no son una casualidad. Es la respuesta a cómo se percibe el producto artesano por parte de los clientes. Siendo los más efectivos los estilos siguientes:
- El estilo artesanal europeo está compuesto por madera, piedra y vitrinas clásicas.
- Estilo minimalista moderno con colores neutros y una iluminación focal.
- Un estilo industrial cálido con ladrillo visto, metal negro y madera.
- El estilo de café boutique cuenta con detalles decorativos y una identidad fuerte.
Uno de los errores más habituales reside en que se copia mucho el estilo industrial sin tener en consideración el barrio en el que se encuentra o al público al que se dirige.
Diseñar una panadería implica combinar la visibilidad del producto con el flujo eficiente de los clientes y una fachada que resulte atractiva. El interior debe guiar la compra del cliente y el exterior ejercer como reclamo para atraer al cliente. La clave no reside únicamente en la decoración; el espacio y su distribución ayudan a vender.
Una buena iluminación es tan indispensable como tener un buen producto a la venta. Debe hacer que el producto se vea fresco y apetecible, por lo que es buena combinación la luz cálida en las vitrinas, la luz puntual en las mesas y la iluminación ambiental más suave.
Cuando fachada e interior tienen continuidad entre sí, el éxito es mayor. Es decir, que los materiales de dentro y fuera del local sean los mismos, tengan una línea de color coherente y la iluminación sea visible desde la calle, crea una transición visual que invita a entrar a los clientes. Si el interior y el exterior parecen diferentes negocios, la experiencia no resulta tan grata y puede crear cierta confusión.
En resumidas cuentas, la creación de un espacio de panadería se convierte en un arte en el que se debe combinar con precisión la pasión por el pan y la ciencia de la eficiencia. Considerar la ergonomía, la eficiencia y la satisfacción del cliente es fundamental para poder crear un espacio en el que el pan recién hecho y horneado se mezcle con la alegría de los clientes que lo van a disfrutar.
Dentro del mundo de la panadería hemos podido comprobar una notable evolución en lo que a diseño respecta. Tanto es así que, el diseño del espacio es fundamental para crear un ambiente que sea funcional, atractivo y acogedor al mismo tiempo. Un diseño inteligente hace posible que se mejore la eficiencia de la panadería al mismo tiempo que se proporciona la comodidad de los panaderos y se ofrece una experiencia a los clientes. Y con todo esto, ofrecer un producto de máxima calidad.